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El Bullmastiff:
Históricamente ha convivido bajo el mismo techo que sus guías, los
Guardabosques, quienes conscientes de la importancia
de afianzar ese rasgo de su carácter y tamizar su
anterior fiereza, optaron hace más de tres siglos
por introducirlos en sus casas y compartir el calor
del hogar y el ambiente familiar con ellos, cuando
no estaban trabajando. En esos ratos de asueto, sus
“Night Dog” estaban con los hijos, con la
esposa y con el amo, disfrutando de un rato de
descanso y tranquilidad, jugueteando con los niños
en vez de ser relegados a la zona en la que se
guarecían el resto de perros y de animales
domésticos o al exterior.
Así, poco a poco, tamizado el carácter antes fiero y agresivo del
expedito perro de toro, el Guardabosques sentó los
principios de lo que hoy es un animal eminentemente
familiar, que adora a los niños y que se adapta
perfectamente a todo tipo de ambientes (ciudad o
campo), pero que para dar lo mejor de sí mismo
necesita, siempre, sentirse parte de la familia y no
ser relegado al mero rol de perro de guarda, ajeno a
lo que realmente “se cuece” en el seno del
hogar. Sólo así desarrollará completamente su
excepcional instinto de protección hacia los suyos.
El Bullmastiff es un perro muy potente y seguro de sí mismo, dos
características que le vienen transmitidas
generación tras generación, y como tal hará poro
alarde de su poderío físico (¿para qué?), evitando
al máximo la confrontación con terceros. Pero es
además un guardián inteligente, discreto, eficaz y
con enorme capacidad de discriminación; poco
ladrador, sumamente casero, que se adapta
fenomenalmente bien a la vida en piso y en ciudad y
que tiene especial predilección por el orden en
todas las cosas.
Uno de los rasgos más llamativos y simpáticos de
este gigantesco bonachón, es que adora (y necesita)
sentirse mimado y querido, tanto como sentirse
respetado y no cejará en el intento de llamar la
atención del dueño para buscar una caricia, a base
de no tan sutiles empujones con el enorme morro bajo
el brazo, como si de alguna manera tratara de guiar
la mano hacia su lomo o su pecho para recibir el tan
deseado mimo. |